Aniya, orgullo de Riverside y seleccionada mexicana, jugará con Stanford

Cuando Aniya Williams era niña practicó atletismo y gimnasia, pero fue con una pelota de fútbol donde encontró su camino y su pasión.

El responsable fue su abuelo Manuel Rojas, quien le presentó un balón de fútbol a los tres años.

“Me puso el balón en el pie y no tuvo que hacer nada más. Literalmente eché a correr con él”, recuerda la joven delantera de 18 años.

Hoy, esa niña de Riverside que soñaba entre entrenamientos caseros y sacrificios familiares está a punto de comenzar una nueva etapa pues jugará con Stanford, una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, no solo en lo deportivo sino también en lo académico.

Pero el viaje no ha sido sencillo. Aniya, actual seleccionada mexicana juvenil, reconoce que sin la ayuda de la Fundación Access U, un programa sin fines de lucro que apoya a estudiantes atletas de bajos recursos, quizá no hubiera tenido la oportunidad de mostrarse ante los reclutadores universitarios.

Fundado por Brad Rothenberg, hijo del expresidente de la Federación de Fútbol Alan Rothenberg, y Joaquín Escoto, la Fundación Access U nació con un objetivo de ayudar a jóvenes de bajos recursos y buen nivel futbolístico, mayormente en comunidades latinas y afroamericanas, a utilizar el fútbol como una vía hacia la educación superior.

“Merecen estar ahí. Simplemente no tienen los medios”, explica Rothenberg, quien lleva más de 30 años involucrado en proyectos de fútbol. “Empleamos todos los recursos posibles para darles la mejor oportunidad de alcanzar sus metas”.

Para Rothenberg, su fundación es una forma de combatir el sistema de “Pago por Jugar”, como se le conoce popularmente en Estados Unidos, donde los padres de los niños y jóvenes pagan regularmente mucho dinero para que sus hijos estén en clubes de élite, torneos a los que acuden las universidades prominentes y campamentos caros en lugares lejanos. Esto hace que varios niños y jóvenes de bajos recursos no alcancen su máximo potencial en el deporte.

El programa ofrece mentoría académica, asesoría en procesos de admisión y becas para asistir a campamentos y visorias. En el caso de Aniya, Access U cubrió su asistencia a un campamento en Stanford, lo que resultó clave para ser reclutada por la universidad.

Access U ha ayudado a más de 160 estudiantes a obtener educación superior, incluyendo en escuelas como Harvard, UCLA, Duke, Georgetown y UPenn. Los estudiantes seleccionados tienen que tener un GPA de mínimo 3.2. Los fondos provienen de muchas partes, incluyendo donaciones de equipos de la MLS como el Dynamo de Houston y otros de la NWSL como el Dash.

La historia de Aniya también es de sacrificio personal. Durante la pandemia, siguió entrenamientos virtuales con Eddie Johnson, exseleccionado de Estados Unidos. Poco después, a los 13 años, ella y su madre se mudaron a Florida para entrenar a tiempo completo con Johnson, mientras su padre permanecía en California para cubrir los gastos.

“Se han fijado metas, se han creado objetivos y los ha alcanzado”, afirma Patty, madre de Aniya.

Tras regresar a California, Aniya se integró a Peateadores y ahora se prepara para iniciar su carrera universitaria en Stanford, con un GPA de 4.4. Al mismo tiempo, representa a México en la selección Sub-20, y anteriormente estuvo en la categoría Sub-17, recibiendo convocatorias desde septiembre de 2023.

“Siempre he querido representar a México por mi herencia, mi cultura y lo que significa para mí”, dice la joven californiana.

Afroamericana y latina, Aniya sabe que su presencia en el fútbol femenino tiene un valor simbólico.

“Mi cultura siempre ha sido parte de mi identidad. No puedo ser yo sin ser negra y sin ser latina. Cada vez que piso la cancha, no solo juego por mí, sino también por todas las jóvenes afroamericanas y latinas que me admiran”, afirma la delantera que estudiará negocios en la universidad.

Consciente de los obstáculos que enfrentan las minorías en el deporte, busca inspirar a las nuevas generaciones.

“Puedes ser el mejor, pero si eres parte de una minoría, mucha gente te ignorará. Yo lo he vivido. Por eso programas como Access U son vitales”, agrega Aniya.


Así como Aniya, existen otras beneficiadas. Isabella Hoyuela, jugadora de Los Ángeles, también encontró en Access U el apoyo que necesitaba tras una grave lesión de ligamentos que truncó su sueño de jugar fútbol colegial al dejarla inactiva por siete meses, sin poder hacer pruebas con equipos universitarios.

“Me sentí muy desanimada, porque mi sueño es jugar profesionalmente y, obviamente, jugar a nivel universitario. Así que me sentí muy desanimada cuando esto sucedió. Sentí que era el fin del mundo, y aquí es donde entra en juego Access U”, dice Isabella, quien empezó entonces a contemplar el lado académico, pero necesitaba ayuda por dónde empezar.

La ahora estudiante de biología en UC San Diego reconoce que sin la asesoría del programa no habría sabido cómo navegar el proceso universitario, pues es la primera en su familia en acudir a una universidad.

“Mis padres no sabían mucho sobre el sistema educativo, la educación superior, cómo funcionaba la universidad, y yo también estaba perdida”, reconoce Isabella, quien fue escogida por Access U en una visoría de Alianza de Fútbol durante la preparatoria.

Pese a sus obstáculos, Isabella no ha renunciado a su sueño profesional y espera militar en la Liga MX Femenil, donde ha recibido interés de Xolos y Necaxa, una vez que concluya sus estudios.


En un país donde el sistema de “Pago por Jugar” excluye a muchos jóvenes talentosos por falta de recursos, iniciativas como Access U son un recordatorio de que el fútbol puede ser una vía de movilidad social.

“El sistema actual es excluyente y no siempre están los mejores en la cancha”, sentencia Rothenberg.

Pero Aniya lo resume mejor que nadie.

“Estar en Stanford no solo es un logro personal, también es una manera de demostrar que sí se puede, sin importar de dónde vengas”.

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