El primer puente aéreo de un reactor nuclear despega desde la Base de la Reserva Aérea March

En un movimiento sin precedentes para la defensa y la tecnología energética, la Base de la Reserva Aérea March fue el escenario del primer transporte aéreo de un reactor nuclear modular en los Estados Unidos. La misión, ejecutada este domingo, marca el inicio de una nueva era en la movilidad de recursos estratégicos.
Tecnología nuclear de despliegue rápido
Tres aeronaves C-17 Globemaster III partieron desde Riverside con destino a la Base de la Fuerza Aérea Hill, en Utah, cargando los componentes del microrreactor Ward 250. Desarrollado por la firma Valar Atomics, este sistema de 5 megavatios está diseñado específicamente para ser transportado de forma íntegra en aviones de carga estándar.
El reactor tiene la capacidad de energizar de manera autónoma a más de 5,000 hogares o sostener las operaciones críticas de una base militar completa, permitiendo la independencia de la red eléctrica civil en situaciones de emergencia o conflicto.
Seguridad y logística de la misión
Para mitigar riesgos durante el vuelo, el Departamento de Energía confirmó que los ocho módulos del reactor fueron transportados sin combustible nuclear. El protocolo de la “Operación Windlord” dictó que el ensamblaje y la carga de combustible se realicen en su destino final.
“Estamos llevando energía nuclear donde y cuando sea más necesaria”, declaró Michael Duffey, director de adquisiciones de defensa, subrayando que esta capacidad de “puente aéreo” redefine la resiliencia energética de las fuerzas armadas.
Destino final: El desierto de Utah
Tras aterrizar en la Base Hill, el equipo será trasladado al Laboratorio de Energía San Rafael en Orangeville. Allí, el Ward 250 será sometido a una fase intensiva de pruebas y evaluación. El cronograma oficial prevé que el reactor alcance su operatividad total para julio de 2026, sirviendo como prototipo para futuros despliegues en bases remotas alrededor del mundo.

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