En el ámbito de la biología celular y la medicina regenerativa, los avances suelen provenir de los incansables esfuerzos de científicos visionarios dedicados a descifrar los misterios de los procesos de curación humana. Manuela Martins-Green, distinguida profesora de biología celular en la Universidad de California, Riverside (UCR), se encuentra a la vanguardia de esta búsqueda. Su investigación pionera no solo ha esclarecido los intrincados mecanismos moleculares y celulares que impulsan la cicatrización de heridas, sino que también ha allanado el camino para terapias innovadoras dirigidas a las heridas crónicas, afecciones que suponen un reto para los profesionales clínicos de todo el mundo.
El trabajo de Martins-Green se centra en la sofisticada orquestación de las quimiocinas, un grupo esencial de proteínas de señalización que modulan la inflamación, la angiogénesis y la regeneración tisular. Al analizar minuciosamente las funciones que desempeñan estas moléculas durante la lesión tisular, su laboratorio ha desentrañado las complejas redes biológicas que rigen la transición del daño a la reparación. Estos conocimientos son cruciales porque abordan el persistente dilema clínico que surge cuando las heridas no cicatrizan adecuadamente, lo que a menudo culmina en úlceras crónicas que no cicatrizan y que suponen una carga tanto para los pacientes como para los sistemas sanitarios.
Un momento decisivo en su carrera llegó con el desarrollo de un innovador modelo animal. Este modelo imita meticulosamente las heridas crónicas humanas, ofreciendo una plataforma fiable para estudiar la progresión de la enfermedad y la intervención terapéutica. Su relevancia traslacional lo ha convertido en un referente en laboratorios de todo el mundo, impulsando el desarrollo de nuevos fármacos candidatos y biomateriales destinados a acelerar la reparación tisular. Estas herramientas preclínicas son indispensables para conectar los hallazgos de laboratorio con las aplicaciones clínicas, acelerando el proceso de la práctica clínica a la práctica clínica.
Lo que distingue el enfoque de Martins-Green es su compromiso con la precisión y la relevancia clínica. Ha ampliado su investigación fundamental a ensayos clínicos en curso, en particular a iniciativas de colaboración en Europa que buscan mejorar la eficacia de los tratamientos para heridas crónicas. Estos ensayos encarnan la filosofía de la medicina de precisión, adaptando las intervenciones con base en los conocimientos mecanicistas derivados del trabajo de su laboratorio. Al integrar la biología molecular con resultados centrados en el paciente, su equipo ejemplifica una estrategia multidisciplinar esencial para abordar enfermedades complejas.
Más allá del trauma y la cicatrización de heridas, la cartera de investigación de Martins-Green abarca los profundos efectos de las toxinas ambientales, en particular el humo del tabaco, en la integridad tisular. Sus investigaciones han revelado las vías moleculares por las cuales las toxinas del humo alteran la homeostasis celular, exacerban la inflamación y deterioran la capacidad regenerativa. Esta línea de investigación ha tenido implicaciones de gran alcance, influyendo en las políticas de salud pública y las medidas legislativas destinadas a reducir los daños relacionados con el tabaco. Este impacto subraya la importancia social de su investigación, que trasciende las fronteras académicas.
La amplitud de las contribuciones académicas de Martins-Green se refleja en su prolífica trayectoria de publicaciones, que supera los 150 artículos revisados por pares, además de ser titular de dos patentes. Estas patentes destacan su capacidad innovadora para convertir la investigación básica en posibles herramientas terapéuticas. Su trayectoria académica ha cosechado un amplio reconocimiento, desde prestigiosos premios hasta becas, incluyendo la elección como miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) y la Sociedad de Curación de Heridas (WHS).
Su trayectoria, marcada por experiencias académicas internacionales y mentoría, comenzó en Portugal, donde obtuvo su licenciatura antes de obtener un doctorado en zoología en UC Davis. Tras una rigurosa formación posdoctoral en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y nombramientos docentes en prestigiosas instituciones, se incorporó al profesorado de la UCR en 1993. Durante más de tres décadas, ha mantenido un firme compromiso con la educación, asesorando a un grupo diverso de estudiantes que han alcanzado puestos destacados en la ciencia y la medicina.
La filosofía pedagógica de Martins-Green se centra en fomentar el pensamiento crítico y el rigor experimental. Anima a los estudiantes a abordar las cuestiones científicas con curiosidad y disciplina intelectual, habilidades indispensables para la próxima generación de investigadores. Esta mentoría ha sido transformadora para muchos de sus protegidos, quienes dan fe de su capacidad para inspirar y empoderar mediante la orientación y una auténtica dedicación personal.
Su liderazgo trasciende el laboratorio y el aula, habiendo presidido órganos académicos departamentales y universitarios, además de contribuir a las actividades editoriales de revistas científicas. Su labor refleja una dedicación a la definición de agendas de investigación, el apoyo a los procesos de revisión por pares y el fomento de la comunicación científica, pilares fundamentales para el avance del conocimiento colectivo en biología celular y medicina regenerativa.
El Premio a la Trayectoria 2026 de la Sociedad de Curación de Heridas es un testimonio del impacto duradero de Martins-Green en el campo. Este honor, otorgado a personas que han impulsado significativamente la investigación en la curación de heridas y la atención al paciente, reconoce no solo los descubrimientos científicos, sino también su liderazgo y mentoría. Consolida su legado como una figura eminente cuyo trabajo representa la intersección de la innovación científica, la relevancia clínica y la dedicación compasiva.
Mientras la comunidad científica se reúne en Charlotte, Carolina del Norte, para celebrar sus logros, Martins-Green se mantiene humilde y atribuye gran parte de su éxito al espíritu de colaboración de su equipo de laboratorio y al apoyo incondicional de su familia. Su historia ejemplifica cómo la excelencia científica prospera en una red de mentoría, colaboración y resiliencia.
En resumen, la trayectoria profesional de Manuela Martins-Green es un ejemplo de la profunda influencia que la investigación dedicada puede ejercer en la salud humana. Al desentrañar la coreografía molecular de la cicatrización de heridas y crear modelos pioneros que simulan enfermedades humanas, ha impulsado significativamente la comprensión y el tratamiento de las heridas crónicas. Su trabajo continúa inspirando la innovación, impulsando a la próxima generación de científicos e impulsando la salud pública: características distintivas de una auténtica pionera científica.





