Netanyahu: “La guerra de Irán no ha terminado”

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha lanzado una contundente advertencia internacional al asegurar que la guerra contra el régimen de Irán “aún no ha terminado”, restando validez definitiva a los recientes memorandos de cese al fuego y treguas alcanzadas en la región. Durante una ceremonia militar de graduación de pilotos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el mandatario derechista recalcó que su país mantiene una preparación absoluta para combatir en múltiples frentes de manera simultánea.
Netanyahu enfatizó que conservar la superioridad aérea total sobre Teherán es un pilar irremplazable de la seguridad nacional y reafirmó que neutralizar el programa de enriquecimiento de uranio iraní sigue siendo “la misión de su vida”. “El Ejército está preparado para cualquier escenario”, sentenció el primer ministro, insistiendo en que el único camino para la supervivencia del Estado es ser permanentemente “más fuerte que sus enemigos”.
Escalada de fuego cruzado en el Golfo
Estas declaraciones se producen en un contexto de extrema gravedad en Oriente Próximo, marcado por un enfrentamiento militar directo que involucra a las fuerzas de Estados Unidos:
  • Bombardeos de EE. UU.: El Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) ejecutó una oleada de ataques que destruyó cerca de 90 objetivos militares en suelo iraní, en represalia por los asaltos contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
  • Respuesta de Teherán: La Guardia Revolucionaria de Irán respondió con el lanzamiento de misiles dirigidos a bases operativas estadounidenses en Kuwait y Baréin, varios de los cuales debieron ser interceptados sobre el espacio aéreo de Jordania.
  • Balance de daños: Esta última secuencia de hostilidades en la región del Golfo se ha saldado con al menos 14 víctimas mortales y 78 personas heridas.
Desafío diplomático en el frente del Líbano
Más allá de la confrontación directa con Teherán, Netanyahu endureció su postura respecto al conflicto paralelo en territorio libanés. El mandatario advirtió que las tropas israelíes permanecerán desplegadas en el sur de Líbano “el tiempo que sea necesario”, una decisión que ignora de forma abierta el acuerdo marco de paz que había sido tutelado e impulsado previamente desde Washington.
El Ejecutivo israelí justifica esta ocupación prolongada como una medida indispensable para neutralizar a la milicia chií Hezbolá y contener el avance de las fuerzas satélites financiadas por Irán en las fronteras de Israel. Con este escenario, la volatilidad geopolítica en la región alcanza un nuevo punto crítico, amenazando la viabilidad de los esfuerzos diplomáticos internacionales.
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