El Gobierno de Pakistán ha anunciado la madrugada de este viernes que entra en “guerra abierta” con Afganistán por la escalada de un conflicto que les ha llevado a bombardear Kabul tras varios combates entre ambos países en la frontera. Concretamente, el portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, ha informado que los contrataques pakistaníes alcanzaron “objetivos militares” en Kabul, Paktia y Kandahar.
Por su lado, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid,ha confirmado los ataques sobre la capital y asegura que no han registrado víctimas: “El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia”, ha escrito en X, donde añade que Afganistán ha llevado a cabo “importantes operaciones de retaliación contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand”.
Kabul retoma su actividad
No obstante, la capital afgana ha retomado este viernes su actividad cotidiana tras el bombardeo con mercados abiertos y tráfico en las calles. Según fuentes sobre el terreno consultadas por EFE, los ataques aéreos se han concentrado principalmente en las zonas de Khair Khana, Darul Aman y Pul-e-Charkhi, esta última conocida por albergar diversas instalaciones militares de importancia, mientras que los otros dos distritos afectados son áreas predominantemente residenciales de la capital. La vida diaria continúa sin alteraciones visibles en distritos como Karte Naw, donde los residentes mantienen sus rutinas comerciales y las tiendas permanecen abiertas a pesar de las explosiones registradas en zonas que el gobierno talibán califica como objetivos “no militares”.
Pese a la declaración de “guerra abierta” emitida por el ministro de Defensa de Pakistán y la confirmación de bombardeos en las provincias de Kabul, Kandahar y Paktia, no se observan signos de destrucción masiva. Esta reactivación de los mercados coincide con los preparativos para la festividad del Eid, manteniendo a la población civil en sus puestos de trabajo mientras las fuerzas del Emirato aseguran haber iniciado operaciones de represalia en la frontera.
Decenas de muertos en enfrentamientos en la frontera
Las fuerzas del Gobierno talibán y de Pakistán mantienen desde este jueves intensos combates nocturnos en varios puntos de la frontera tras el lanzamiento de una operación coordinada por Kabul a lo largo de la denominada Línea Durand, que se produce cinco días después de una serie de incursiones aéreas de Pakistán.
Según a Zaidi, los ataques paquistaníes han provocado la muerte de 133 talibanes y han dejado más de 200 heridos. El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, también se pronunció en la red social X: “Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros”, ha escrito dirigiéndose a Afganistán.
“Pakistán ha hecho grandes esfuerzos para mantener la normalidad de forma directa y a través de países amigos. Se ha involucrado en una diplomacia de pleno derecho. Pero los talibanes se han convertido en un representante de India”, justifica Asif. El Gobierno paquistaní también informó de 27 puestos afganos destruidos y 9 capturados.
Por su parte, el Gobierno de los talibanes afirma que al menos 75 soldados paquistaníes han muerto y otros 84 han resultado heridos en el marco de las operaciones lanzadas por sus fuerzas desde la pasada noche, una cifra no contrastada por fuentes independientes ni reconocido por el mando militar de Islamabad.
“Los ataques de represalia contra centros del régimen militar paquistaní cerca de la Línea Durand resultaron en la muerte de 75 soldados paquistaníes y heridas a otros 84”, declaró el portavoz del 201 Cuerpo Khalid bin Walid, Mawlawi Wahidullah Mohammadi, en una entrevista con la Radio y Televisión Nacional de Afganistán.
Los motivos del conflicto
Cinco años después de la llegada al poder de los fundamentalistas en Afganistán y de que Islamabad se convirtiera en su primer valedor internacional abogando por el reconocimiento de los talibanes, la escalada militar entre Pakistán y Afganistán han llevado a una guerra abierta entre los otrora aliados.
La ruptura de esta hermandad responde a la negativa de Kabul a neutralizar los santuarios insurgentes que desangran a Pakistán, una demanda muy similar a la que los sucesivos gobiernos afganos hicieron durante años a Islamabad con los entonces insurgentes talibanes en territorio pakistaní. Concretamente, este estallido de violencia directa responde a la negativa del régimen talibán a expulsar de su territorio a los insurgentes del TTP que atacan Pakistán y que ha empujado a Islamabad a declarar la “guerra abierta” para intentar frenar el terrorismo transfronterizo mediante bombardeos sobre la soberanía afgana.
Con la guerra abierta se pone fin al último pacto de seguridad firmado en Catar y transforma la disputa en la frontera en un polvorín: Islamabad es una potencia nuclear y los talibanes afganos tienen en sus manos el arsenal militar abandonado por Estados Unidos.





