El Parlamento de Italia ha aprobado este jueves la polémica reforma de la ley electoral propuesta por el Gobierno de de la primera ministra Giorgia Meloni, que da escaños extra al partido o coalición que gane las elecciones y hace más complicado presentarse. El Ejecutivo considera que el texto sirve para dar estabilidad política al país, mientras que la oposición lo ve como un intento de Meloni de perpetuarse en el poder. Hay elecciones generales previstas en Italia para 2027.
La Cámara Baja dio la luz verde definitiva a esta reforma en una votación secreta, con 227 votos a favor y 164 en contra.
Tras la aprobación, Meloni ha asegurado que con esta reforma la próxima vez que los italianos vuelvan a votar “podrán elegir todo: el partido, la coalición, el programa, el candidato a primer ministro y -de nuevo- a su propio parlamentario”. Ha destacado que la derecha ha reintroducido con esta medida el voto de preferencia, “que hacía falta desde hace más de treinta años, devolviendo a los ciudadanos el poder de elegir directamente quién los representa” y ha hecho hincapié en que contiene reglas pensadas para favorecer la estabilidad y la coherencia parlamentaria de cualquier cualquier Gobierno, “independientemente de su color político”.
Quien gana debe poder gobernar, dice Meloni
“Porque quien gana las elecciones debe poder gobernar, y quien es elegido debe responder a los electores que lo han elegido”, ha destacado.
El reforma establece un sistema íntegramente proporcional en sustitución del anterior, que era híbrido y por el que dos tercios de los escaños se elegían proporcionalmente y el tercio restante por mayoría simple en contiendas electorales donde ganaba el candidato más votado. Además, asigna 70 asientos adicionales de los 400 de la Cámara Baja y 35 de los 200 en el Senado al partido o coalición que alcance el 42 % de los votos en las elecciones, pero para evitar mayorías demasiado grandes la ley estipula un tope de asientos que puede lograr el vencedor: hasta 220 en la Cámara Baja y 113 en la Alta.
La ley vuelve a implantar el sistema de preferencia a la mitad, es decir, que en las papeletas aparecerán líderes fijos y el resto de candidatos dependerá de la preferencia del votante, y hace más complicado entrar en el Parlamento, ya que las coaliciones necesitarán del 10 % de los sufragios para acceder y los partidos que concurran en solitario, el 3 %.
Otro cambio impulsado por el Gobierno es que las alianzas electorales tendrán que indicar expresamente en su programa el candidato a primer ministro, aunque ese nombre no será vinculante, porque la designación del jefe del Ejecutivo es una prerrogativa del presidente del país. Otra modificación es que se cuadruplica, de 1.500 a 6.000, el número de firmas que cada partido debe recoger en cada circunscripción del país para poder postularse.
La víspera, la Cámara Baja había dado el tercer voto de confianza al Gobierno sobre los tres primeros artículos de la ley.
Durante del debate parlamentario de este jueves, el presidente del opositor Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, ha acusado al Ejecutivo de “centrarse en la ley electoral para perpetuarse en el poder, lo hacen ahora que temen perder”.
“Las cifras que realmente importan a los italianos son el aumento del precio de la compra, los impuestos récord, el alza vertiginosa de los precios del combustible y la energía, y las listas de espera. Sin embargo, en el Palacio Chigi (sede del Gobierno) parece que las cifras que importan son otras: los umbrales, los puestos en la lista, los escaños”, ha denunciado Conte.
Siguiendo la tradición de latinizar de forma algo grotesca los nombres de las reformas electorales, los partidarios de esta ley la han apodado ‘Stabilicum‘, al sostener que el texto favorece una mayor estabilidad en un país donde los Gobiernos no suelen durar mucho, aunque sus detractores prefieren denominarla ‘Melonellum‘, ya que creen que esta iniciativa ha sido redactada para aumentar las posibilidades del Gobierno de Meloni de ser reelegido en las urnas en los comicios generales de 2027.






