El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desatado una fuerte controversia internacional tras afirmar que Venezuela debería convertirse en el estado número 51 de la Unión Americana. La declaración tuvo lugar durante un mitin político celebrado este martes 27 de octubre de 2026 en Corpus Christi, Texas, donde el mandatario republicano sugirió eliminar la figura presidencial del país sudamericano: “Hagámoslo el estado 51 y, en vez de un presidente, celebraremos una elección a gobernador. ¿Qué les parece?”, propuso ante una multitud de simpatizantes.
La propuesta de Trump se enmarca en un escenario de creciente control político, económico y militar por parte de Washington sobre Caracas, intensificado tras la captura de Nicolás Maduro a principios de año.
El factor del petróleo y nuevos acuerdos energéticos
Para justificar su planteamiento, el presidente estadounidense enfatizó el inmenso valor de las reservas de crudo venezolanas, estimando que en el subsuelo del país latinoamericano hay cerca de “40 billones de dólares en petróleo”.
Durante el mismo evento, Trump celebró la firma de un reciente e histórico acuerdo energético que otorga los derechos de explotación de 17 yacimientos petroleros clave a la firma North American Blue Energy Partners (NABEP), una corporación en la que el propio Pentágono posee una participación accionaria del 35%. Asimismo, el mandatario aplaudió la llegada a costas texanas de un primer cargamento de un millón de barriles de crudo venezolano, enviado sin costo alguno para los Estados Unidos.
Rediseño institucional y el rechazo de Caracas
Estas afirmaciones coinciden con un plan tutelado por el Departamento de Estado de EE. UU. enfocado en reformar el sistema electoral y judicial de Venezuela. En el corto plazo, se prevé que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declare formalmente la vacancia de la Presidencia para abrir una ventana de seis meses que culmine en elecciones generales, proyectadas para el año 2027.
Pese a la notable influencia estadounidense en la transición, la reacción de la dirigencia interina en Caracas ante una posible anexión formal ha sido de absoluto rechazo. Desde La Haya, Delcy Rodríguez negó rotundamente que el país contemple adherirse a la Unión Americana como un territorio más. “Jamás estaría previsto porque si algo tenemos los venezolanos y las venezolanas es que amamos nuestro proceso de independencia”, sentenció Rodríguez.
Por su parte, expertos en derecho internacional y analistas políticos coinciden en que la propuesta de Trump responde principalmente a la retórica de su campaña. Convertir formalmente a una nación soberana en el estado 51 requeriría un complejo y riguroso proceso de aprobación en el Congreso de los Estados Unidos, un escenario que se vislumbra prácticamente inviable bajo la actual composición legislativa de Washington.






