El Pentágono ha cifrado este martes en 29.000 millones de dólares el coste de la guerra de Irán, en lo que supone una subida de unos 4.000 millones más que los reconocidos hace dos semanas.
El director financiero interino del Pentágono, Jules Hurst, quien desempeña las funciones de controlador y que el pasado 29 de abril había fijado el gasto en 25.000 millones, ha actualizado de nuevo la cifra durante una audiencia en el Congreso. Según Hurst, el nuevo costo incluye actualizaciones en la reparación y reemplazo de equipos, así como costos operativos.
“El equipo del Estado Mayor Conjunto y el equipo de la contraloría están revisando constantemente esa estimación”, ha afirmado Hurst, que ha hablado junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine.
La opacidad de las cifras
No está claro cómo el Pentágono ha llegado a la cifra de 29.000 millones de dólares. Una fuente anónima hizo saber a la agencia Reuters en marzo que la administración de Trump estimaba que los primeros seis días de la guerra habían costado al menos 11.300 millones de dólares.
Con solo seis meses antes de las elecciones de mitad de mandato, en las que los republicanos del presidente Donald Trump podrían enfrentarse a una dura batalla para mantener su mayoría en la Cámara de Representantes, los demócratas están ganando terreno en las encuestas de opinión pública mientras intentan vincular la guerra con los problemas del costo de vida.
La comparecencia en el Capitolio se produce el mismo día que se ha conocido que el Índice de Precios al Consumo (IPC) de Estados Unidos aumentó en abril hasta el 3,8 % interanual, el nivel más alto desde mayo de 2023 y ligeramente por encima de los pronósticos del mercado, que preveían el encarecimiento de la energía por la guerra en Irán.
Hegseth defiende el presupuesto en defensa
En ese contexto económico, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha testificado este martes ante el Comité de Asignaciones del Senado sobre la solicitud de presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para el Pentágono para el próximo año, que no incluye la parte separada destinada a cubrir el coste de la guerra que el Congreso lleva semanas esperando. Esto supondría aumentar un 50% el presupuesto del Pentágono.
Hegseth ha aseverado que la solicitud presupuestaria del presidente refleja “la urgencia del momento”, y que pretende abordar la preparación de las fuerzas estadounidenses para los “combates actuales y futuros”: “Donald Trump heredó una base de defensa que había sido debilitada por años de políticas de ‘America Last’ (‘América lo último’, contraposición del ‘America First’ trumpista). Ahora estamos revirtiendo ese deterioro”, ha enfatizado el secretario, que ha asegurado que están construyendo unas fuerzas armadas “de las que el pueblo estadounidense pueda sentirse orgulloso”.
Tanto demócratas como republicanos exigen al Pentágono que envíe la solicitud de inmediato para poder controlar desde el poder legislativo la evolución de la intervención militar que no ha sido autorizada por el Capitolio: “El Congreso necesita saber cuánto dinero se requiere para financiar las actividades operacionales, el mantenimiento de los buques desplegados, el reabastecimiento de municiones y equipos perdidos, los costos de combustible y las reparaciones de las instalaciones estadounidenses en la región”, ha afirmado la congresista demócrata Betty McCollum.
Sin embargo, la entrega detallada del presupuesto no llega y Hegseth no ha aclarado en su comparecencia cuando se producirá ya que ha asegurado que presentarán al Congreso lo que consideren “necesario”.
El alto el fuego en Irán, debilitado
La intervención en el Capitolio de Hegseth y Hurst se produce cuando el alto el fuego se encuentra en su momento más débil después de que el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara de “totalmente inaceptable” la respuesta de Teherán a la propuesta de paz de Washington, de la que se desconocen los detalles.
En su respuesta a la propuesta de paz de la Casa Blanca, Irán reclamaba mantener el control del estrecho de Ormuz y el fin de los ataques de Israel en el Líbano, entre otras exigencias. Sin embargo, Trump continúa lanzando un contundente mensaje: “Irán no puede tener un arma nuclear“.
Trump ha señalado este martes que “no tiene prisa” en cerrar un acuerdo de paz con Irán que no cumpla con los objetivos de la guerra lanzada por su país e Israel ya que el bloqueo naval a las costas y puertos iraníes “les da ventaja” en el diálogo. A pesar de sus palabras y pese a los enfrentamientos esporádicos en el Estrecho, entre ambos países aún se mantiene el alto el fuego de duración indefinida.





