A tan solo 9 días de las elecciones presidenciales y legislativas en Brasil, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva anunció este viernes la prohibición en el país de las apuestas deportivas y los casinos en línea.
“Una prohibición definitiva” y que engloba “todos los tipos de apuestas digitales”, así como la publicidad de las empresas del sector, anunció en un acto en Sao Paulo acompañado de varios de sus ministros.
El líder progresista también enviará al Parlamento, en régimen de urgencia, un proyecto de ley para tipificar la actividad en el código penal y “reforzar la represión del juego en el país“, indicó el ministro de Hacienda, Dario Durigan, en la ceremonia.
Además, va a ampliar su programa de renegocación de deudas para las familias con la intención de tratar “préstamos más antiguos” e impulsar un mercado crediticio “más saludable”.
El decreto que prohíbe las apuestas por internet entrará en vigor automáticamente cuando se publique en el Diario Oficial, aunque el Parlamento tendrá que convalidarlo en un plazo máximo de 120 días para mantener su validez.
El combate a las ‘bets’ convertido en bandera electoral
Lula ha convertido en una de sus banderas electorales el combate a las ‘bets’, a las que atribuye el crecimiento del endeudamiento de las familias y acusa de “estar destruyendo millones de hogares” al transformar “el vicio en beneficios” económicos.
Lula defendió con vehemencia la decisión al comparar el avance de las apuestas con “un cáncer”.
“Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas en línea son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano”, afirmó el mandatario tras firmar la medida.
Con el veto, Lula busca dar un golpe de efecto en la recta final de una carrera presidencial muy ajustada, para la que las encuestas lo sitúan en empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
Las casas de apuestas en línea han experimentado un crecimiento exponencial en Brasil desde que fueron legalizadas en 2018 durante el Gobierno del liberal Michel Temer.
Operaron sin regulación los años siguientes, coincidiendo con el mandato de Jair Bolsonaro, hasta que en 2023, ya con Lula en el poder, se reglamentó el sector, con la concesión de autorizaciones y el pago de impuestos.
Actualmente, operan 85 empresas en el país de forma legal. Sin embargo, su rápida popularización, especialmente entre las capas pobres de la sociedad, encendió las alarmas en el Ejecutivo, que empezó a introducir restricciones.
En 2025, cerca de 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales (42.500 millones de dólares / 37.150 millones de euros al cambio de hoy) en apuestas deportivas y casinos en línea, según datos oficiales.
Bolsonaro acusa a Lula de “estafa electoral”
El anuncio de Lula ha provocado la reacción de su rival en las elecciones, Flávio Bolsonaro que acusó a Lula da Silva de practicar una “estafa electoral” por anunciar la prohibición a nueve días de las elecciones.
El líder ultraderechista afirmó que Lula es el responsable de las apuestas deportivas virtuales, ya que fueron reglamentadas en su mandato y a que su Gobierno se benefició de los impuestos pagados por las 85 casas de apuestas que autorizó, pero que ahora, por motivos electorales, anuncia su prohibición. “Fue su Gobierno el que las legalizó y ahora, por motivos electorales, anuncia su prohibición”, sostuvo.
El fútbol brasileño protesta
La prohibición provocará una pérdida en la recaudación tributaria del Gobierno y de cuantiosos ingresos para los medios de comunicación y los clubes de fútbol.
En 2025, la administración brasileña recaudó unos 9.000 millones de reales (1524 millones de euros), y en los ocho primeros meses de este año ya superó esa cifra, según el Fisco.
La decisión provocó también la reacción de los clubes de fútbol, que se han convertido en uno de los principales receptores de los recursos de las empresas de apuestas.
Al menos 13 de los 20 equipos de la primera división brasileña tienen actualmente acuerdos comerciales con compañías del sector, por un valor conjunto estimado en unos 1.000 millones de reales anuales.
Flamengo advirtió de que la prohibición “afecta en lleno” al deporte brasileño y tendrá impacto desde el fútbol profesional y de base hasta el fútbol femenino y los deportes olímpicos.
Fluminense, por su parte, pidió una transición para que los clubes puedan adaptarse al fin de estos patrocinios, que se han convertido en una importante fuente de ingresos para el fútbol brasileño.
Los clubes, que junto con los demás equipos de la primera división ya habían expresado la semana pasada su rechazo a una eventual prohibición, advirtieron que la medida puede favorecer al mercado clandestino que podría ocupar el espacio dejado por las empresas autorizadas.
En este mismo sentido se pronunciaron la Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL), el Instituto Brasileño de Juego Responsable (IBJR) y las 85 empresas que tenían licencia para operar, al afirmar en un comunicado conjunto que “la prohibición no acaba con las apuestas en Brasil sino con la protección de quien apuesta”.
Las entidades sostienen que la medida puede llevar a los usuarios hacia plataformas clandestinas, donde no existen los mismos mecanismos de fiscalización, protección del consumidor y prevención del juego problemático que en el mercado regulado.






