Venezuela extrae material nuclear ante el aumento en el nivel de riesgo tras el ataque de EE.UU.

El Gobierno de Venezuela, en una operación conjunta supervisada por organismos internacionales, ha finalizado con éxito la extracción y el traslado de material nuclear del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). La medida se tomó como respuesta directa al incremento de los riesgos radiológicos tras los ataques aéreos perpetrados por Estados Unidos a inicios de año.
Una operación de emergencia en zona de conflicto
La operación de contención y retiro del material se activó tras el ataque militar ocurrido el pasado 3 de enero de 2026, en el marco de la “Operación Resolución Absoluta”. Según informes oficiales, el impacto de los proyectiles se produjo a escasos 50 metros de las instalaciones del reactor experimental RV-1, lo que generó una situación de alerta máxima por la integridad de los componentes radiactivos.
El proceso de extracción, que requirió una compleja logística terrestre y técnica, se desarrolló entre el 18 y el 29 de abril. El material fue finalmente embarcado desde Puerto Cabello bajo estrictos protocolos de seguridad.
Cooperación técnica bajo supervisión de la OIEA
A pesar de las hostilidades militares, la extracción contó con un inusual marco de colaboración técnica internacional:
  • Asistencia Técnica: La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) de los Estados Unidos brindó el soporte especializado para la manipulación del material.
  • Logística: El Reino Unido facilitó el transporte marítimo necesario para sacar el material del país.
  • Supervisión: Todo el procedimiento fue avalado y vigilado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), garantizando que el material no represente un peligro para la salud pública o el medio ambiente durante su tránsito.
El legado del reactor RV-1
El reactor RV-1, pionero en América Latina y diseñado por el científico Humberto Fernández-Morán, había dejado de operar con fines de investigación en 1991. En las últimas décadas, las instalaciones servían principalmente como planta de esterilización por rayos gamma para suministros médicos y alimentos.
Con la salida de estos componentes, se cierra un capítulo de incertidumbre sobre el riesgo de una fuga radiactiva en medio de la crisis política y militar que atraviesa la nación. La Casa Blanca ha calificado la operación como un “paso necesario para la seguridad regional”, mientras que las autoridades técnicas venezolanas aseguran que la prioridad absoluta fue la protección radiológica de la población civil.

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